¿Qué es la mujer?


Es el misterio más interesante que se conoce entre las maravillas.


Un enigma indescifrable y encantador, cuyo sentido no comprendemos, cuando no tenemos interés en conocerlo.


Un contraste deslumbrante de pudor, de amor; de locura, de razón; de pesares, de esperanza; de energía, de debilidad. Hielo y fuego, frialdad, alborozo; tristeza y contento: todo a la vez en su corazón, en su alma, en su cabeza de ángel; duende y demonio para hacer la desesperación o felicidad de los hombres.


La mujer es la miniatura de la creación, fresca, delicada; fragante y pulida; formada de rosas y azucenas; adornada con oro, seda, gasa y encajes: de frente virginal, ojos celestiales, pie delicado, seno de alabastro, rosados labios y arrebatadores contornos.


Su talle es como el de las sílfides: su mirada la de los querubines. Recuerda su voz la dulce melodía de los arcángeles; es ágil como la gacela y de aliento balsámico, como la fragante brisa. Su talle seduce, su mirada abrasa, su voz encanta y su suave aliento enajena. ¡Pobres hombres!...


Este ser tan peligroso tiene un lenguaje lleno de seducción; habla con la voluptuosidad en sus ojos, la sonrisa en los labios, suspiros en la voz, amor en el corazón...


Es coqueta o severa, constante o veleidosa, sensible o atolondrada.


Heroica en privaciones, en sufrimientos, en amargos dolores; compasiva con el pobre, con el enfermo, con el niño, con el anciano; sublime en consagración, en pasiones y virtudes; terrible con el opresor, el poderoso y el celoso.


Se ríe del fuerte, protege al débil, desarma la venganza, inflama el genio y canta la gloria.


Débil y tímida suplica, acaricia, atrae, subyuga y somete todo a sus leyes.


¡Contemplad este ser encantador y extraño, la mujer, tal como salió de las manos del Creador; este tesoro inapreciable del hombre, su tierna mitad, su inestimable compañera, que es para él lo que para la joven planta el dulce rocío y el sol de la mañana!


Es la partícipe de nuestros rápidos goces y prolongadas miserias; ennoblece nuestros pensamientos, vivifica nuestras almas; con una sonrisa o una mirada, despierta como por magia nuestros sentidos, mitiga nuestros males e infunde el placer en nuestra vista.

Ved finalmente a este ser delicado y frágil, poderoso y fuerte, adornado a la vez con la decencia, la gracia, la belleza, y a quien el hombre virtuoso rodeará siempre de respeto y amor.

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Etiquetas: Pensamiento...

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Comentario por Sergio el abril 29, 2011 a las 4:20pm
He vomitado de tanto pasteleo.

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