Radne estaba mudando su plumaje, así que no la había visto por un tiempo. Había estado limpiando la cueva para cuando ella volviera, todavía estaba muy fría y húmeda, pero al menos tendríamos donde encender un fuego para cocinar y donde sentarnos a comer. Cuando Radne termine de mudar todas sus plumas, quiero que venga aquí, y tal vez podamos vivir juntos al fin.

La cueva a la que me trajo Radne está hecha de rocas negras, en las paredes se puede ver que hace mucho tiempo un antiguo volcán las derritió sobre la playa y las olas las enfriaron en esta forma, la luna hace brillar como vidrio la superficie lisa y suave de las rocas, que las olas han terminado de pulir por miles de años. Me gusta sentarme y dejar que las formas en las paredes me cuenten la historia del mundo. Esta cueva es tan hermosa, pero la razón por la que lo es, es porque Radne eligió traerme aquí, a esta cueva y a ninguna otra, y estas paredes podrán contar también la historia de nuestro amor.

No había mucha comida alrededor durante el reflujo, pero cuando la marea subía pude atrapar algunos peces con el sedal que traje del barco cuando decidí escaparme con Radne. Ella me dijo que el océano muere un poco más cada año y a veces tiene que pasar hambre, y que por eso me traía a esta cueva. Ella eligió esta cueva para tenerme a salvo hasta que estuviera lista para mí, porque aunque sólo se puede entrar y salir volando, como ella lo hace, sabía que aquí yo podría estar seguro y encontrar comida, así que tengo mucha suerte de que la hermosa sirena me eligiera a mí, de entre todos los demás marineros.

Ese día me desperté con el sonido de la lluvia en el océano fuera de la cueva, miré para ver si llovería lo suficiente para guardar un poco de agua o sólo era una llovizna. Subí lo más que pude hasta el borde de la cueva, sin acercarme mucho al acantilado porque me daba vértigo mirar hacia abajo. Dejé que la lluvia me lavara la sal de la piel, y alegremente bebí el agua dulce por fin después de varios días.

Me froté la cara con las manos para deshacerme de la suciedad, y justo cuando terminé de lavarme, Radne aterrizó suavemente dentro de la cueva. Su plumaje era completamente nuevo, mucho más hermoso y brillante que el día que nos conocimos, y entonces ya era increíble. Nos besamos y lloramos juntos mientras nos abrazábamos, la había extrañado aún más de lo que me di cuenta. Ella agitó sus alas y me mostró los nuevos colores de su plumaje, eran azules y verdes tan parecidos a los del océano; ella se sentía muy bien con su nueva capa de plumas.

Le mostré a Radne nuestra nueva cueva y a ella le gustó. Le encantó cómo apilé las rocas en la entrada para que no nos mojara el rocío cuando nos acostáramos a dormir en nuestro rincón, y cómo hice un agujero rodeado de más piedras para poder hacer un pequeño fogón y calentarnos. Le hablé de cómo nosotros podríamos vivir aquí juntos y convertir esta cueva en un hogar.

Ella me habló de cómo lo había hecho tan bien en unos días y había mejorado la cueva bastante, pero después empezó a contarme cómo todos los años, después de mudar su plumaje, a ella y a sus hermanas les gustaba volar hacia Florida, donde el agua está más tibia para ellas. Me decía lo mucho que se divertían en los cayos mientras me abrazaba y jugaba con mi cabello. Pero me di cuenta que ella no había respondido sobre vivir en nuestra cueva, sentí que mi plan estaba siendo dejado de lado, y no quería que fuera a ningún lugar otra vez, y tampoco quería ir con ella y con otras sirenas, quería se quedara conmigo y estuviéramos los dos solos de ahora en adelante.

Entonces ella me dijo que no podía quedarse en nuestra cueva, que había llegado el momento de irse definitivamente. Estaba un poco decepcionado por todo el tiempo que pasé llevando las rocas volcánicas de un lado a otro, sólo pensando en que en ese lugar tendría a la hermosa Radne solamente para mí, pero si ella se iba, no tenía más remedio que seguirla a donde fuera, ya no podía regresar a mi antigua vida después de estar con ella.

Por un momento tuve miedo de que ella quisiera dejarme atrás y no llevarme con ella, aunque ya me había prometido antes volver por mi, y lo había cumplido, mi corazón no podía soportar estar lejos de ella otra vez. Radne me consoló y me dijo que mi tiempo en la cueva había terminado también, que recordara que había dicho que me traía a este lugar seguro para no pasar hambre. Entonces ella me abrazó y me comió a besos para no pasar hambre antes de su viaje.

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Comentario por Dino el lunes

Muchas gracias por leerlo nena ❤️, te prometo que voy a mejorar 

Comentario por Here 4 the tea el lunes

Que original leer sobre sirenas griegas, que siempre están un poco olvidadas. Sigue escribiendo, vas a mejorar eventualmente. 

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