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 Elogio a la Vejez y a la Memoria

Hermann Hesse:

Leyendo este libro tuve una avalancha de proyecciones en mi mente sobre mi futura vejez, si es que llego.

Tuve alegría y miedo, más lo segundo,

y una dura pero sanadora reflexión sobre la muerte.

Hermann Hesse (1877 – 1962) escribió sobre la vejez

y un sentimiento transformador que, tal vez,

llega con los años,

y que está relacionado con la transitoriedad de la vida,

con la finitud del ser humano, con la mortalidad.

Tal vez no sean sus textos más conocidos,

no por ello, los menos profundos.

Detrás de cada línea,

se lee su crítica al desequilibrio entre el progreso

técnico del ser humano y el empobrecimiento espiritual.

En castellano este libro se llama Elogio a la Vejez

{Elogio a la Vejez. Hermann Hesse. Muchnik

Editores, Barcelona, 2001}.

Leer este libro me ha hecho más sensible a la vejez,

a esa fase de la vida que aún veo lejos de mi,

a esa conciencia que mira hacia el pasado

porque en el futuro la muerte apremia.

Las palabras de Hesse me han llevado por un momento

a ese estado precoz del cuerpo,

a esa cercanía con su fin. Hesse

describe qué se siente ser testigo y protagonista del

“decaimiento progresivo de la lozanía del cuerpo”,

con lo cual no todo lo que viene es malo o desagradable.

También llega una nueva conciencia sobre el propio

ser y una valoración exponencial de ese tesoro

que es la memoria:

“Nosotros, los poetas y los intelectuales,

valoramos muchísimo la memoria,

es nuestro capital, de él vivimos;

pero si a nosotros esa irrupción desde el mundo

inferior de lo olvidado y rechazado nos sorprende,

siempre supone el descubrimiento, alegre o menos,

de una violencia o de un poder,

que no es inherente a nuestros recuerdos

cuidadosamente cultivados…

Todas las personas mayores, aunque no lo sospechen,

van a la búsqueda del pasado,

de lo aparentemente irrecuperable,

pero que no ha pasado de un modo irrecuperable y absoluto,

pues en determinadas circunstancias,

por ejemplo a través de la poesía, se recupera

y se arranca para siempre del olvido.”

(pag. 123)

Durante su vejez Hesse decía que se identificaba

con la gente anciana en muchos sentidos,

el más inmediato, la asociación en el sufrimiento,

socios habere malorum,

dijo, haciendo referencia a la inusual simpatía

que le despertaba reconocerse en todos esos

otros viejos que veía moverse con dificultad

y caminar tortuosamente, por ejemplo,

debido a los efectos agudos de la ciática.

Pero su simpatía por la vejez que le acontecía

no debilitó su sentido crítico

hacia las visiones sobre la edad,

hacia los problemas de la junventud o hacia la

aceptación del paso del tiempo. Dice:

“Envejecer es un proceso natural y un hombre

de sesenta y cinco o setenta y cinco años,

si no pretende ser joven,

está perfectamente sano y es tan normal

como otro de treinta o de cincuenta.

Pero por desgracia no siempre se está

de acuerdo con la propia edad,

a menudo nos apresuramos internamente

y con mayor frecuencia aún nos quedamos atrás…

y entonces la conciencia y el sentimiento de la vida

están menos maduros que el cuerpo,

nos defendemos contra sus manifestaciones

naturales mientras le exigimos algo que de

por sí no puede prestar. Quien ha llegado

a viejo y presta atención al dato puede observar cómo,

pese al debilitamiento de las fuerzas y facultades,

hay una vida tardía que cada año hasta el final

se ensancha y multiplica la red infinita de sus relaciones

y enlaces, y cómo, mientras la memoria se

mantiene despierta, nada se ha perdido

de todo lo transitorio y pasado.”

(Pag. 43).

La vejez nos sitúa como testigos privilegiados

de la transitoriedad, y es desde allí que Hesse

ha encarado una obligada conversación con el

final de la vida y con la espiritualidad.

Pocas veces se ha leído en Hesse un comentario

directo a lo divino, y aunque bien cabe dudar

de la traducción al castellano en la publicación que aquí cito,

se refiere monoteístamente así: “…

con la imagen de un paisaje, de un árbol,

de una historia humana o de una flor,

Dios se nos muestra y se nos ofrece el sentido

y valor de todos los seres y acontecimientos.

Y, de hecho, probablemente en los años

jóvenes vivimos con entusiasmo y pasión

la contemplación de un árbol florecido,

la formación de unas nubes, de modo que

para la vivencia a la que me refiero se requiere

precisamente una suma infinita de cosas vistas,

experimentadas, pensadas, sentidas y sufridas,

se requiere cierta atenuación de los impulsos vitales,

una cierta caducidad y proximidad de la muerte,

para percibir en una pequeña

revelación de la naturaleza a Dios,

al espíritu, el misterio,

la armonía de los contrarios y el Gran Uno.

También los jóvenes pueden vivirlo, sin duda alguna,

pero con menos frecuencia y sin esa unidad de sensación

y pensamiento, de vivencia sensible y espiritual,

de estímulo y conciencia.”

(pag. 46).

Hesse reclama estar a la altura de la vejez:

“Un anciano que odia y teme la vejez, que odia los cabellos blancos

y la cercanía de la muerte, no es un digno representante

del estadio de su vida, como tampoco lo es un hombre

joven y vigoroso que odia su vocación y trabajo diario

y busca escapar a los mismos.

En breves palabras: para cumplir como

anciano su destino y estar a la altura de su tarea,

hay que ponerse de acuerdo con la vejez y con todo

lo que comporta, hay que decirle sí.

Sin ese sí, sin la entrega a cuanto la naturaleza nos reclama,

perdemos el valor y el sentido de nuestros días

– tanto si somos viejos como jóvenes –

y estafamos a la vida.”

(pag.54)

La proximidad a la muerte tiene muchas consecuencias,

una de las más intensas es la relación del sujeto

con la realidad, con lo cierto, con lo verdadero,

acerca de lo cual Hesse dice

“la realidad ya no es algo evidente e

incuestionablemente

válido, podemos tanto aceptarla como rechazarla y

tenemos cierto poder sobre ella” (pag 84).

Lo único que no acepta duda es el final de la vida.

Hesse saluda la muerte, ya no le teme, la entiende

como un proceso natural de la vida.

DE LA RED.POETAS MUERTOS.

Los siguientes son los últimos párrafos del libro:

Elogio de la Vejez Hermann Hesse

Elogio de la Vejez Hermann Hesse

Elogio de la Vejez Hermann Hesse

Elogio de la Vejez Hermann Hesse

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Les pido larga vida a Dios por mí y por ti, para que podamos vivir una vida de todo junto a la otra, desde el principio hasta el final. Dios el autor de nuestro amor, que lo hace todo perfecto, sin errores. No vamos jamás romper este vínculo fuerte entre nosotros, un amor puro, sin traiciones, sin separaciones, hay celos, las peleas, la falta de respeto y todo lo que está mal en una relación.
Siempre va a ser como nuestra relación bendito del Padre, y siempre es intensa puro y verdadero, quiero envejecer a su lado, quiero pasar toda la vida que amar y respetar a ti y hacerte feliz, quiero pasar toda una vida ayudando a usted, apoyar y asesorar a usted, quiere ser su novia eterna, y siempre será su mejor amigo, sobre todo delante de Dios será su mujer hasta que la muerte nos separe.

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EL ESPEJO
Hay algo que me perturba,

me molesta e incomoda.
Ella se para frente a mi,

con una desfachatez desvergonzante.
La muy atrevida me habla como si nos conociéramos de toda la vida
me nombra amigos en común

e incluso se ríe mirando mi cara
desconcertada porque balbuceo

que no la conozco,
que no la recuerdo.
Trato de explicarle

que perdí la memoria

y que si bien me cae simpática,
es realmente espantoso

hablar en el aire sobre cosas que ignoro.
¿Me pregunto por qué es tan insistente?

¿por qué me persigue?
no entiende que ando fallada

o que le bajé la cortina a cierta etapa
de mi vida dolorosa,

que he asesinado parte,

¿que me he matado en vida?.
Por qué me expone de esta manera,

¿por qué tanta desconsideración
haciéndome pasar por loca?...

Esta anciana incansable

sigue insistiendo con sus ojos huecos,

frente a mi.
Un día de estos

la voy a dejar hablando sola.

Humo.

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"La gente piensa que no existe el verdadero amor,

porque comenzaron a no creerle,

así que estaba desapareciendo,

él es como una piedra preciosa,

es raro que se encuentra,

pero no quiere decir que no existe."
- John Lennon

http://www.okchicas.com/wp-content/uploads/2015/03/Cosas-que-has-hecho-si-te-has-enamorado-31.jpg

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Comentario por Rosa Elisa Palacio el octubre 7, 2015 a las 12:21am

Un Amor "completo!".  Lindo Martina!

Cariños

Comentario por Tina el octubre 6, 2015 a las 6:29pm

Muy bueno, Martina. un beso

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