Abandono...

Abandono GIFs - Get the best GIF on GIPHY

 

Abandono...


A todos nos abandonaron un día.
Y cuando digo abandonar, no me refiero

sólo a un acto extraordinario

o traumático del pasado.

Es más simple, pero duele igual.
A todos nos abandonaron

en el medio de un bullicio.
En el inicio de un proyecto.
En el placer del logro cumplido.
En el momento menos pensado.
En el momento más esperado.
A veces pasa,

que te das vuelta

y no tienes quien te limpie las lágrimas,

quien te de una palmada en la espalda,

quien te guiñe el ojo cuando algo te salió bien

y quien te limpie las rodillas

si llegas a caer al pasto.


Todos sabemos de la soledad

que se siente cuando nos sentimos solos.
Porque todos fuimos abandonados un día.
Y entonces,

encontramos un secreto tristísimo,

un acto paliativo, para tapar ese pozo.

 


Vemos gente que se come la angustia

tragándose un paquete de cigarrillos,
el otro que corre y corre como un loco

a ver si el viento en la cara

le vuela ese agujero en el pecho.


Personas que se comen las uñas

junto con los nervios y la ansiedad paralizante.
Paquetes de galletitas que van a parar a la boca

sin noción de que lo que se intenta matar,

no es el hambre.
O por lo menos, no ese.


Niños que se perforan la nariz y las venas,

con alguna que otra cosa que lo pase

a otra realidad por un par de horas.
El otro se pone a jugar lo que no tiene.


Tú comprarás compulsivamente cosas que no necesitas,

para sentirte un poco vivo por un instante.
Y yo me quedaré mirando una película,

que me habilita disimuladamente a llorar mirando afuera,

lo que no tengo ganas de mirar adentro.


Es que somos tan jodidos con nosotros mismos

que cuando peor estamos,

es cuando más nos castigamos.


Porque todo eso que te comes,

te come a ti.
Te pone peor.
Te suma al abandono,

la culpa de hacer algo que sabés

que no es genuino.
Que no es lo que quieres.
No comes así por hambre.
No te intoxicas por placer.
No te acuestas con esa mujer por amor.
Tapas.
Escondes.
Tiras abajo de la alfombra.
Cierras los ojos.
Te pones un bozal

y un par de auriculares

para no escuchar tu corazón.
Date cuenta.
Te estás comiendo a ti.
Y quizá, el secreto esté en frenar.
En sentir.


En recordar, que en ese abandono lo que te falta,

es lo que tienes que buscar: amor.
Quizá sea hora de pedir ese abrazo.
De acostarte en las rodillas de tu mamá.


De poner la cara y llamar diciendo,

sí, te juro que te necesito.
Es ahora.
Después no.
Ahora.
Anda a esa casa.
Habla con quién te escucha.
Llora, grita, di, pide y da.
¡Ahora!


Hacer malabares, en medio del desvorlote,

no tiene más que un resultado.
Resultado que no va a curar la herida que te sangra,

porque le estás tapando con un curita.
Y las curitas no curan.
Las curitas tapan.


Y tú sabes muy bien que el dolor tapado

no es dolor sanado.
Para un poquito.
Mira en el espejo de tu alma.
Frena.


Mira lo que te falta y sal a buscarlo en dónde creas

que lo puedas encontrar de verdad.
No revolotees como mosca en platos vacíos.
Pide lo que necesitas si ves que solo no puedes.
Porque no hay peor abandono

que el que se hace a uno mismo.
Con eso no se juega.
No tienes derecho.
Autoría: Lorena Pronsky

Pin on MENTE

Votos 0
Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

¡Tienes que ser miembro de Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social para agregar comentarios!

Join Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social

Comentarios

  • El abandono es doloroso,... pero es parte de la vida. Tras el miedo al abandono hay un miedo a no querer afrontar la vida  como se nos dió y como somos.

This reply was deleted.