Publicaciones de Patri (2)

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Soy la que quiero ser

Soy la Luna que  ilumina las figuras de la noche sobre mar.

Soy el Sol que arde en la piel, que quema al pasar.

Soy la ruleta bailando un vals con el azar.

Una tigresa a punto se cazar,

luchando con una herida que no deja de sangrar.

Soy alguien simplemente alguien aprendiendo a crecer.

El destino me puso una prueba, en mí esta la decisión,                                                                      la puerta esta abierta la tengo que cruzar.

Soy un corcel de cristal frágil y la vez fuerte                                                                                                                                                                                                                              galopando intensamente contra los vientos                                                                                     de la indiferencia, el medio y el desprecio.                                                                                    Aun hay una niña jugando en mi corazón,                                                                                     un ser buscando la luz con amor para ofrecer, una mujer,

Soy la que soy, soy la quiero ser, una mujer.

 

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¡QUE VIVAN LAS DIFERENCIAS!

       

Quiero compartir con ustedes algo y saber lo que piensan, lo escribí aun siendo adolescente:                                                  La sociedad argentina siempre, desde sus cimientos fue discriminadora.

        Para mí ya no es extraño sentirme fuera de sistema, es más, modestia aparte, estoy orgullosa de ello. Me gusta ser tal cual soy y sentirme con una visión distinta de la vida.

        Al principio de mi vida odiaba ir al supermercado o a la plaza, porque los chicos y también las personas adultas me miraban como a un bicho raro o un extraterrestre.

        En muchas ocasiones me encerraba en mi cuarto a llorar, hoy simplemente sonrío y me asombro de la ignorancia de la gente.

        La primera causa de la discriminación es la falta de educación.

        Mis comienzos en un teatro integrado, marcaron una nueva etapa en mi vida, haciéndome reflexionar y darme cuenta, que el prejuicio de la sociedad hacia las personas con discapacidad, que son subestimadas y tratadas en muchos casos como una vergüenza o como seres inferiores al resto, estaba incorporado en mi cabeza, tanto como las otras personas. Por eso me costaba quererme a mi misma.

        Y no precisamente porque yo haya tenido la suerte de no haber sido discriminada, todo lo contrario, me han hecho sufrir mucho el rechazo de los demás.

        Pero creo que criada exclusivamente en el mundo “convencional,” siempre aspiraba a ser como ellos y encajar en sus cánones.

        El estar con mis compañeros, fue como bajarme de un hondazo de la nube y obligarme a mira al espejo que nunca me gusto ver.

        El primer día estaba muy incómoda y hasta dudé en regresar, pero después mis compañeros de teatro me enseñaron la importancia y el orgullo, con que se lleva ser una persona que lucha sin sentirse menos que nadie. Yo los amo, por eso.     

        Veo al sistema en el que vivimos, como un gran hormiguero con clases sociales establecidas, los pobres: una clase media agonizante; los ricos y por lo tanto poderosos, todos tienen un “cassette” incorporado que se repite una y otra vez. Todos cumplen su función, repitiéndose a sí mismos la frase conformista: “¿para qué luchar? Las cosas son así, nada va a cambiar”.

        Si todos aprendiéramos, que las cosas son así porque no luchamos para cambiarlas y que no siempre el camino más fácil es el mejor, el mundo sería completamente distinto a lo que es hoy.                                                  

     Por eso, estoy contenta Siendo Quien Soy. Más allá de la dificultad física es una experiencia de vida que te enriquece, aunque  a veces  es muy difícil de soportar.

     Cuando la sociedad comprenda, el verdadero significado de la palabra respeto, que el otro no tiene que ser igual que yo, que lo diferente no es mejor ni peor, que no somos nadie para juzgar, ese día la verdadera paz y felicidad llegarán y se escuchará un grito muy fuerte ...

 

                 ¡QUE VIVAN LAS DIFERENCIAS!

 

  EN EL VIENTO        

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