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El amnésico y el olvidador

El amnésico y el olvidador

Hay una diferencia sustancial entre el amnésico y el olvidador, y entre este y el olvidadizo, que es apenas un precandidato a olvidador. El amnésico ha sufrido una amputación (a veces traumática) del pasado; el olvidador se lo amputa voluntariamente, como esos reclutas que se seccionan un dedo para ser eximidos del servicio militar. El olvidador no olvida porque si, sino por algo, que puede ser culpa o disculpa, pretexto o mala conciencia, pero que siempre es evasión, huida, escape de la responsabilidad. No obstante, el olvidador nunca olvida su objetivo, que es encerrar el pasado (cual si se tratara de desechos nucleares) en un espacio inviolable. El pasado siempre encuentra un modo de abrir la tapa del cofre y asomar su rostro. El amnésico hace a menudo denodados esfuerzos para recuperar su pasado, y a veces lo consigue; el olvidador hace esfuerzos, igualmente denodados, por desprenderse del mismo, pero solo cosecha frustración, ya que nunca logra el pleno olvido. El pasado siempre alcanza a quien reniega de él, ya sea infiltrándose en signos o en gestos, en canciones o pesadillas.

Mario Benedetti

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LAS PERLAS SON BELLAS

Aun así debemos saber que las perlas son producto del dolor...

Toda perla es la consecuencia de una ostra que ha sido herida por un grano de arena que ha entrado en su interior. Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas...

En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia llamada “nácar” y cuando un grano de arena penetra en la ostra, ésta lo recubre con capas de nácar para protegerse. Como resultado, se va formando una hermosa y brillante perla.

¿Te has sentido herido por las palabras, o actitudes de alguien?

¿Has sido acusado de decir cosas que nunca has dicho?

¿Han sido tus ideas rechazadas o ridiculizadas?

¿Te han culpado de haber hecho algo que jamás hiciste?

¿Tu actitud frente a ciertas situaciones, se malinterpreta?

¿Has sufrido alguna vez los golpes de la indiferencia?

¿Te han herido precisamente aquellas personas que menos esperabas?

¿No te valoran como realmente lo mereces?

Entonces, perdona y haz de tu herida una perla. Cubre tus heridas con varias capas de amor, recuerda que cuanto más cubierta esté tu herida, menos dolor sentirás.

Por el contrario, si no la cubres de amor, esa herida permanecerá abierta, te dolerá más y más cada día, se infectará con el resentimiento y la amargura y peor aún, nunca cicatrizará.

En nuestra sociedad, podemos ver muchas "ostras vacías" no porque no hayan sido heridas, sino porque no supieron perdonar, comprender y transformar el dolor en una perla.

“Una perla es… una herida sanada por el amor"

 

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Sobre "La belleza"

La belleza está presente en todo lo que ha sido creado. Pero el peligro está en el hecho de que, como seres humanos muchas veces apartados de la Energía Divina, nos dejamos llevar por el juicio ajeno.
Negamos nuestra propia belleza porque los otros no pueden, o no quieren, reconocerla. En vez de aceptarnos como somos, procuramos imitar lo que vemos a nuestro alrededor.
Buscamos ser como aquellos a quienes todos dicen: “¡Qué bonito!” Poco a poco, nuestra alma se va debilitando, nuestra voluntad disminuye, y todo el potencial que teníamos para enfrentar al mundo deja de existir.
Olvidamos que el mundo es aquello que imaginamos ser.
Dejamos de tener el brillo de la luz y pasamos a ser la poza de agua que la refleja. Al día siguiente, el sol evaporará esa agua, y nada quedará.
Todo porque alguien dijo: “Eres feo”. U otro comentó: “Ella es bonita”. Con sólo dos o tres palabras, fueron capaces de robarnos toda la confianza que teníamos en nosotros mismos.

Paulo Coelho

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Compasión y lástima

Compasión y lástima

 



Un alemán, que iba con su mercedes a toda velocidad por la carretera de La Junquera, se topa de repente con un carro tirado por un caballo al que no puede esquivar y se lo lleva por delante. Se baja del mercedes y ve un panorama desolador. Ve al caballo sin poder moverse, y dice:

- Yo no poder ver sufrir caballo. - Y saca una pistola de su bolsillo y lo mata.

Unos metros más allá divisa a un perrito que solo podía mover la cola, con la mirada perdida. Y vuelve a exclamar:

- Yo no poder ver sufrir perrito. - Y le pega otro tiro y se lo carga.

Se da la vuelta y, mirando con la linterna hacia lo alto de un árbol, ve colgado de las ramas al payés que conducía el carro, perdiendo sangre, con un brazo y una pierna rotos, con la cara amoratada, un ojo sin poder abrirlo, y heridas por todo el cuerpo. Antes de que el alemán dijera nada, el payés aclara:

- Parece mentira, pero ¡no me he hecho nada!

Pues bien, esta historia nos servirá para ilustrar la diferencia entre compasión y lástima, dos conceptos que parecen lo mismo. Incluso si echamos un vistazo a las definiciones de ambas palabras en el diccionario de la Real Academia Española, veremos que las iguala: la compasión se define como un sentimiento de lástima hacia quien está sufriendo. Y a la lástima como un sentimiento de compasión.

Hay una película que se titula "Arsénico por compasión". "Arsénico por lástima" sonaría mal. Ya San Pablo decía que la compasión era "reír con los que ríen y llorar con los que lloran". La diferencia entre ambas palabras no es tan sutil.

La lástima es un sentimiento pasivo, una emoción triste que se experimenta cuando se ve sufrir a alguien. Puedes sentir lástima cuando por la tele ves a unos niños desnutridos buscando basura en las afueras de una gran ciudad.

La compasión es acción: se hace algo para eliminar, mitigar, compartir, combatir (o al menos intentarlo) el sufrimiento de alguien. El alemán del chiste ejecutó (nunca mejor dicho) un acto de compasión con el perro y el caballo, a los que eliminó definitivamente el sufrimiento. Eso no quita que, mientras seguía conduciendo por la carretera de la Junquera, sintiera lástima por como había dejado al pobre payés y por el tiempo que pasaría recuperándose de sus heridas.

El arsénico se pide por compasión: alguien tiene que hacer la acción de suministrar el veneno que aliviará el dolor.

El sufrimiento, puede tener origen físico o mental. Se puede estar sufriendo durante meses por un dolor de muelas, por una enfermedad. O se puede sufrir mucho si se es extremadamente celoso. Lo malo es que un dolor mental afecta al cuerpo, y un dolor en el cuerpo hace que la mente no pueda permanecer en calma. La incertidumbre y el miedo son unas de las principales causas que castigan la mente. La imaginación puede ser el enemigo más cruel.

La compasión puede empezar por uno mismo. Todo sufrimiento que podamos eliminar nos acercará al bienestar que nos merecemos. Tenerse lástima y contagiar esa emoción a los que nos rodean no es más que una actitud sadomasoquista. Hay que pasar a la acción, buscar la solución, zanjar el tema si es posible o buscar la forma de adaptarse.

Te animo a que practiques más a menudo la compasión. Dicho así suena a ñoño, a blandengue. Pero si te encuentras con un dolor, propio o ajeno, y encuentras la forma de colaborar en que desaparezca, habrás hecho uno de los mejores regalos que puede recibir una persona.

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Apariencias que engañan

APARIENCIAS QUE ENGAÑAN

Era mitad del siglo XIX y se escuchaba en las oficinas de la escuela primaria de un pequeño pueblo de Ohio en los Estados Unidos la siguiente conversación:
- "El niño tiene un leve retraso mental que le impide adquirir los conocimientos a la par de sus compañeros de clase, debe dejar de traer a su hijo a esta escuela".

A la mujer no pareció afectarle mucho la sentencia de la maestra, y se encargó de transmitirle a su hijo que él no poseía ningún retraso y que Dios, en quien confiaba fielmente desde su juventud, no le había dado vida para avergonzarlo, sino para ser un hombre de éxito.

Pocos años después, este niño, con solo 12 años, fundó un diario y se encargaba de venderlo en la estación del ferrocarril de Nueva York. No fue todo, se dedicó a estudiar los fenómenos eléctricos, y gracias a sus estudios logró perfeccionar el teléfono, el micrófono, el megáfono, y otros inventos como el fonógrafo, por citar solo algunos. ¡Que lejos quedaba en el recuerdo del niño las palabras de su maestra!

Todo parecía conducirse sobre ruedas hasta que un día se encontró con un gran obstáculo, su mayor proyecto se estaba desvaneciendo ante sus ojos, había buscado incansablemente la forma de construir un filamento capaz de generar una luz incandescente, pero que al mismo tiempo resistiera la fuerza de la energía que lo encendía. Sus financistas estaban impacientes, sus competidores parecían acercarse a la solución antes que él, y hasta sus colaboradores se encontraban desesperanzados.

Luego de tres años de intenso trabajo, uno de ellos le dijo:
- "Thomas, abandona este proyecto, ya llevamos más de tres años y lo hemos intentado en más de dos mil formas distintas y sólo conocemos el fracaso en cada intento".

La respuesta no se hizo esperar y se dirigió a él con la misma vehemencia que su madre había tenido unos 25 años atrás:
- "Mira, no sé que entiendes tú por fracaso, pero de algo sí estoy seguro, y es que en todo este tiempo aprendí que antes de pensar en dos mil fracasos he descubierto más de dos mil maneras de no hacer este filamento y eso me da la pauta de que estoy encaminado".

Pocos meses después iluminó toda una calle utilizando la luz eléctrica. Su nombre fue Thomas Edison, una persona que entendió la manera de vivir de gloria en gloria, y pudo ver aún en las tormentas más fuertes, el pequeño sendero que lo llevaría al éxito.

 

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